Otro año que se va. Y sigo aquí, con mi mal humor cotidiano. Esperando que caiga un meteorito sobre la faz de la Tierra. ¿De dónde vienen esos deseos míos por ver que el mundo se acabe? Seguramente son impulsos infantiles. Todo sucederá en su debido tiempo. No hay prisa. Todavía hay niños que deben nacer, todavía hay sueños que se deben cumplir. Zara nacerá pronto, y seguramente con su nacimiento nacerá en mí la necesidad de verla sonreír. Así que el meteorito puede esperar.
Ideas fijas, ¿qué son las ideas fijas? Son ideas que llegan para quedarse, para transformar a quien las padece. Se adhieren como garrapatas al sistema nervioso, succionan preocupación, ansiedad, energía vital. Pero son igual de necesarias que las ideas que llegan y se van tan pronto como aterrizan en nuestra cabeza. Una idea fija siempre llega con un propósito: detrás de toda idea fija hay una enseñanza, no solo una preocupación. Las obsesiones son vitales. Pueden quitarte la vida, o darle propósito a tu angustia. Ahora que lo pienso, si yo no fuera una persona obsesiva, no seguiría vivo. Estaría enterrado con todo y mi apatía. Es porque me importa el mundo que me obsesiona el mundo. El secreto está en dónde dirigir la obsesión. Si me obsesiono con la muerte, viviré de espaldas al presente, no aceptaré el mundo tal y como me ha sido dado. La muerte del cuerpo llega con la vejez, pero la muerte espiritual es más atroz, porque no necesita envejecer para suceder. El espíritu es mucho más ...
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