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Ideas fijas, ¿qué son las ideas fijas? Son ideas que llegan para quedarse, para transformar a quien las padece. Se adhieren como garrapatas al sistema nervioso, succionan preocupación, ansiedad, energía vital. Pero son igual de necesarias que las ideas que llegan y se van tan pronto como aterrizan en nuestra cabeza. Una idea fija siempre llega con un propósito: detrás de toda idea fija hay una enseñanza, no solo una preocupación. Las obsesiones son vitales. Pueden quitarte la vida, o darle propósito a tu angustia. Ahora que lo pienso, si yo no fuera una persona obsesiva, no seguiría vivo. Estaría enterrado con todo y mi apatía. Es porque me importa el mundo que me obsesiona el mundo. El secreto está en dónde dirigir la obsesión. Si me obsesiono con la muerte, viviré de espaldas al presente, no aceptaré el mundo tal y como me ha sido dado. La muerte del cuerpo llega con la vejez, pero la muerte espiritual es más atroz, porque no necesita envejecer para suceder. El espíritu es mucho más ...
Otro año que se va. Y sigo aquí, con mi mal humor cotidiano. Esperando que caiga un meteorito sobre la faz de la Tierra. ¿De dónde vienen esos deseos míos por ver que el mundo se acabe? Seguramente son impulsos infantiles. Todo sucederá en su debido tiempo. No hay prisa. Todavía hay niños que deben nacer, todavía hay sueños que se deben cumplir. Zara nacerá pronto, y seguramente con su nacimiento nacerá en mí la necesidad de verla sonreír. Así que el meteorito puede esperar.
Y así termina esta historia sin principio ni final, una historia que no pretende ser recordada, ni contada, ni terminada. Se trata, en fin, de una historia para el olvido, como toda historia humana, pero con la distinción de ser una historia sin autor, sin lectores, sin siquiera palabras que evidencien su existencia. Solo una cosa impide que esta historia se acabe, y es que nunca empezó; por lo tanto, no nos asustemos si esta historia aparenta ir terminando cuando ni siquiera ha empezado; tampoco caigamos en la desesperación de pensar que esta historia no se repite. Me refiero a la historia que les estoy contando, es decir, a la historia que ustedes están leyendo y van olvidando en la medida en que siguen leyendo. Como puede verse, a lo largo de esta historia no hay nada, pero eso no tiene la menor importancia, así como no tiene la menor importancia que ustedes la sigan leyendo. Después de todo, solo un hecho es notable a lo largo de toda esta historia: y es que ha conseguido arrebatar...
  Hoy decidí empezar un blog. ¿Cuál es el propósito? Ninguno. La idea es escribir por escribir como quien camina simplemente guiado por la necesidad de desplazarse en el espacio. En la vida uno no puedo planificarlo todo. Intentaré editar lo más que pueda cada entrada, pero no me exigiré demasiado. Después de todo, ¿quién soy yo para exigirse tanto? No tengo vocación de santo, ni de mártir, ni de gurú espiritual. Ahora que lo recuerdo, esta semana estuve leyendo a César Vallejo: él sí que fue un gurú espiritual, o por lo menos un místico. Nació en Perú, murió en París, inventó la palabra Trilce, supo de la miseria económica desde joven, tenía una obsesión con la muerte, era lector devoto de Darío, y supongo que verlo sonreír era un lujo, pero escribió versos que resuenan en mi interior con una fuerza casi volcánica: "Murió mi eternidad -dice en uno de sus poemas- y estoy velándola". Después de una línea así no es fácil seguir con la vida como si nada. Murió mi eternidad... y ...